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En la radio: yo, Surfer Spud, The Stingrays Surf Band,
Clint y su mujer Sue
Bueno, ya que hago un programa de radio de música surf, déjenme
titular con una canción de The Mamas & The Papas.
Tampoco
voy a decir que mi viaje al sur de California fuera un sueño de
swells antológicos. Las fotos no mienten. Pero de 10 días
que estuve allí, en San Diego y alrededores, entré a surfear...
10 días. Alguno de ellos hasta tres sesiones. Desgraciadamente,
aquí no podremos decir jamás algo parecido.
Además, SoCal me ha reconvertido. En el muy reducido mundo del
longboard barcelonés militante (la mitad amigos míos, qué
remedio) me tenían por un medio "chórbor" (léase
shortboard) por a) haber estado cuatro años con tabla corta hasta
ver la luz y b) hacer long contemporáneo, con tablones
de 9' y 9'2" y poco "classic style".
Jan, soul surfer en homenaje a Bruce Brown
Pues tenían su parte de razón, no creáis. Después
de 10 días arriba y abajo por la Surf Route 101, los 60 km. que
van de San Diego a Oceanside, he entendido mejor el espíritu. No
es tanto una forma de maniobrar o surfear, sino una actitud ante las olas.
Dónde otros, longboarders incluidos, "atacan" las olas,
allí se conforman con formar parte de ellas. Me ha gustado entrar
en picos con 50 personas (olas para todos, no creáis) y que 45
fueran longboarders. Y me gustaba ver los aparcamientos llenos de pick-ups
y furgonetas con tablones asomando por la caja y los portones. Y eso que
al principio, en el agua, yo iba de turista europeo. Cada vez que cogía
una ola y remotamente intuía que podía venir alguien por
detrás, pues hacía un "pull out" tan elegante
como podía o sabía y a esperar otra.
Tantas veces oyendo "thanks, guy" me hizo pensar que aquello
no era del todo normal. Así que aprendí a diferenciar según
el concepto californiano (por lo que me han dicho, al menos al Sur de
LA, que es otra cosa) una saltada de una ola compartida.

After session en Cardiff Reef: yo, Denise y Jan
Era muy habitual ver olas con hasta tres tabloneros a la vez, hablando
además entre ellos mientras subían y bajaban. El más
exterior iba dejando primero la ola cuando se acababa y los otros sucesivamente.
Ventajas de tener olas largas y casi todos los días. Para qué
amargarse con malos rollos y "ésta era MI ola"... Pues
eso, que surfeé picos míticos como San Onofre (la cuna del
surf, dónde se fundó el primer club en 1924), Cardiff Reef.
y, sobre todo (por las veces que entré y lo que disfruté)
Swami's, y alguno menos mítico pero igualmente divertido como Tourmaline,
Cristal Pier o La Jolla Shores.
Y cada tarde, cuando volvía al hotel pasábamos a echarle
un vistacito y flipar un poco con el nivel (de ola y surf) de Windansea,
el home break de Joel Tudor y el único de la zona que tiene, como
pudimos confirmar hablando con tiendas y otros surfers locales, "algún"
problema de localismo. No sé si tendrá mucho que ver con
el hecho de que sea el pico con más tabals cortas... Y que no se
me enfade nadie, que no es más que una ingenua suposición,
probablemente sin ningún fundamento.

Noseriding Tourmaline
Estooo...¿por dónde iba?, Ah, ya, que justo por eso, y a
pesar de que era la ola que con más tamaño entraba por la
zona, pues me resistía a decidirme. ¿Qué más
daba si había decenas de picos alrededor? Pero la veía cada
día, porque el hotel estaba al lado (casualidad, porque lo reservé
por internet sin saber dónde estaba Windansea) y para un longboarder
Windansea es Windansea.

Jan buscando
la entrada...
Así
que el último fin de semana, cuando bajó de LA nuestro co-forero
Jan L. Latussek (sí la L. es lo que Vdes. piensan...) pues allí
que nos metimos. Cierto es que no estaba tan grande cómo en días
anteriores ni había tanta gente pero ¿cómo era? ah,
sí, Windansea es Windansea. Aún así, tuvimos algún
problemilla menor con un ratonero (esos que se colocan como si estuvieran
compitiendo, que no paran quietos buscando preferencias como si la próxima
ola fuera a ser la última de la historia de la humanidad) medio
agilipollao que hacía knee-surf.

El ratonero
tocando los webs
Mención
especial para Jan y Denise, su novia. Yo, que no soy el personaje más
sociable del mundo, me lo pasé muy bien los dos días y pico
que compartimos. Gente muy maja, muy soul surfin', aunque Denise no se
meta, que supongo que todos podréis ver pronto en el agua cuando
vuelvan al hogar en Diciembre. Eso sí, aún me arde el ****
burrito del Chipotle ése a que nos llevaron. La madre que lo parió.
Al burrito, digo.

Jan, stylish
en Windansea
Personajes,
los que queráis y más. Desde el hippy de origen francés
en el parking de Swami's preocupado por si en Europa dejaban fumar maría
en la calle (ésa era su preocupación primera para venirse
a Europa de surfari) hasta los locales de San Onofre enamorados de...
Ghetary, pasando por una freaky que insistía en enseñarme
una ola "secreta" de la cual aún no he entendido el nombre
o decenas de tipos de 50 y 60 largos surfeando cada día. De mayor
quiero ser así. Si sigo aquí, sólo me faltarán
las olas diarias. Pequeño detalle... también tuve mucha
suerte con la gente que conocí relacionada con la surf music: Mel
Spinella, de Golly Gee Records, que me regaló 10 discos, Clint
Beachwood, del programa de radio "A day at the beach", que no
paró hasta que fuimos a cenar a su casa con su familia (300 m2
y se quejaban, y el tipo tiene un trabajo de lo más normal...),
Surfer Spud, del grupo Drifting Sand o los miembros de The Stingrays Surf
Band.

Mini Off
the lip en Swamis
La verdad,
serán simplones pero yo me llevo un muy buen recuerdo de todos.
Y de las olas, aunque en las fotos parezcan pequeñas. Tanto cómo
para pensar en volver más tiempo el próximo verano... Sobre
las fotos, disculpen que sean los días más pequeños.
Mi novia es muy simpática, lista, amiga de los animales, etc....
pero un poco miope. Y claro, los días grandes que entraba más
lejos y estaba lleno era incapaz de distinguirme, a pesar de mi increíble
nivel y particular y elegante estilo. Que sí, joder. Pero los hubo,
créame, días más grandes. En Swami's, incluso con
tres delfines pasando a menos de 15 m.

Gearrr...
Y
nada más, no se me aburran. No llegué a echar de menos Masnou
o la Barceloneta, pero igual es porque estuve pocos días. O igual
nunca lo hubiera hecho, quién sabe. Eso sí, he vuelto más
"clasic" y más convencido de la verdad del longboard
y el soul surfin'. Es lo que hay.
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